- ¿Una mina? ¿Custodiada por Defias?
- Así es, Gryan. - Comentó Vann. - Por lo visto, están vigilando ferreamente. De los 4 que estaban, he reconocido a Marissa DuPaige, así que no creo que sea una tarea tan fácil.
- ¿Entrar, coger el pergamino y mandar a Van Cleef al infierno? Soy pícaro, no tonto. - Dijo Xeladriel, seguro de si mismo.
- Xeladriel, no eres el único pícaro que habrá dentro. Son ladrones, - Interrumpió Aleera.- expertos en robar y asesinar sin que nadie lo sepa.
- Cierto. - Confirmó Yuki. - Aunque pudieses entrar, ¿Tan seguro estás de poder cogerlo y salir?
Xeladriel dedicó una fulminante mirada a la elfa de la noche, la cual le devolvió la mirada.
- Bueno, - Dijo Gryan Mantorrecio, intentando disipar la tensión del ambiente. - Os dejo esto a cargo. Cuantos más Defias caigan, os estaremos agradecidos aquí en Colina del Centinela.
- Tranquilo. - Dijo Raydra, y luego miró a los demás. - En marcha, la primera parada nos espera.
Todos caminaron hacia donde Vann y Aleera habían visto a los Defias. No fue dificil encontrarla, pese a ser un camino bastante largo.
- Teníais razón, son 4 - Afirmó Raydra. - DuPaige, otro con dos espadas y un orco con un hacha.
- ¿Orcos en los Defias? - Puntualizó Inusuke.
- No me extraña, - Dijo Vann mientras desenvainaba las espadas. - Buscan gente que esté en contra de la Alianza, y sobretodo Ventormenta.
- Ese orco... - Dijo Yuki, mientras meditaba - Es un orco del clan Roca Negra. Son parte de la Horda Oscura.
- ¿Horda Oscura? - Preguntó Xeladriel, confuso.
- La Horda Oscura son ex-miembros de la Horda, - Explicó Szadek, ante la atónita mirada de Xeladriel y Aleera. - que se niegan a seguir a Thrall y su tregua con la Alianza. Son orcos del clan Roca Negra, Trolls, Ogros, y poco más. Por lo visto, suelen estar por Crestagna, raro es verlos por aqui.
- Roca negra o no - Interrumpió Xeladriel, escupiendo al suelo. - Son enemigos de la alianza. - Y entonces Xel se camufló.
- ¡Maldición! - Musitó Raydra. - ¡Vamos!
Siguieron sigilosamente a Raydra mientras Yuki se quedaba en la distancia, preparada para asistir en caso de problemas de algún tipo.
- Xel, - Dijo Yuki, comunicandose mentalmente con el pícaro. - Cuando estés listo, avisa a los demás. Están justo encima de la entrada, ocultos para atacar a tu señal.
Xel asintió y mientras seguía oculto, hincó una rodilla en el suelo mientras preparaba las dagas con veneno paralizante, y montaba algunas cargas explosivas y de humo para asegurar una vía de escape para los demás en caso de problemas. Xel se acercó sigilosamente al orco y se puso a su lado, mientras miraba hacia Raydra.
Xel se aparecío, poniendo una de sus dagas en el cuello del orco, pero a su vez DuPaige ponía la suya en el cuello del enano.
-Yo que tu no lo haría, - Espetó la picara. - Vas a ser buena carne para los...
No llegó a terminar la frase debido al impacto del conjuro usado por Yuki. Durante unos pocos minutos, estuvieron luchando unos contra otros, y cayeron el orco y los 2 humanos, pero DuPaige se logró escabullir hacia detrásde Xeladriel.
-¡Quietos! No os movais o el enano lo pagará. - Dijo Marissa, mientras amenazaba con matar a Xeladriel. El enano miraba tranquilo a Raydra y asintió, con lo cual bajó su espada.
-Bajad las armas. - Dijo Raydra. - No ha ganado.
-¿Bromeas? - Gritó Yuki, fuera de si. - ¡Podemos con ella! Xel podría...
Antes de acabar la frase, Xel gritó algo y explotó en una nube de humo. Ninguno podía creerselo. DuPaige aparecía entre el humo, confundida pero riendose como una loca.
- ¡¡¡He matado al legendario Xeladriel!!! Van Cleef me recompensará nombrandome como segunda al cargo cuando le entregue vuestras cabezas...
Casi sin pensarselo, Aleera se lanzó desesperada hacia la asesina. No veía a Yuki pidiendole que pare, ni a Inusuke intentando frenarla. Szadek intentó detenerla con un conjuro, pero la elfa fue rápida. Casi sin pensarlo, cortó limpiamente la cabeza de la asesina. Cuando se dio cuenta, soltó la espada y cayó de rodillas mientras miraba el cuerpo decapitado de la asesina de Xeladriel.
- Aleera, vamos. - Dijo Yuki, sin poder ocultar la pena de perder a un amigo. - No podíamos hacer nada.
- He matado. - Dijo Aleera lacónicamente.
-¡Maldición, pasos! - Dijo Szadek mientras cogía la espada de Aleera. - Tenemos que entrar, ahora o nunca.
Vann cogió a Aleera y entró con ella en la cueva. La jóven nunca había matado, y desde luego no le gustaba esa sensación...
- ¿Porqué lo hice? ¿Porque la maté?
- No tenías otra opción, Aleera. - Dijo Raydra, intentando consolar a la joven. - Ella mató a Xel, y tu lo que hiciste fue vengarte. Además, de no haber hecho nada seguiría reclutando gente para su causa.
- Desde ahora, no mataré sin pensarlo antes.
- No te lo recomiendo. - Dijo Inusuke. - De ser necesario, ataca, golpea, mata como ultimo recurso, pero no puedes pensar. El enemigo no tendrá la misma consideración.
Aleera asintió, y tras una mirada atrás a la entrada, intentó reprimir las ganas de llorar y caminó hacia delante.
Un buen rato pasaron andando y por fin llegaron:
El Juggernaut de Van Cleef. Mr. Smite y Pielverde daban ordenes a una tripulación enorme.
- Son... ¿más de 100? - Preguntó Inusuke, extrañado.
- Puede que más. - Respondió Szadek, algo dubitativo
- Esto es un suicidio. - Musitó Raydra. - 100 contra 6... espero que logremos sobrevivir...
- Tenemos que hacerlo, - Dijo Yuki, convencida.
- Por Xel. - Puntualizó Vann.
Aleera asintió a la vez que lograba vislumbrar una silueta a través de un ojo de buey. Era Van Cleef.
Pese a estar llena de ira por la muerte de su compañero, subió a lo alto de un saliente con los demás, esperando el momento de atacar.