Los Páramos de Poniente son una sombra de lo que eran en la antigüedad. En estas tierras la agricultura y la ganadería eran lás únicas fuentes de ingresos en unas familias que intercalaban la vida en el campo con la vida en Arroyo de la Luna, la aldea de Páramos y una aldea próspera, hasta que llegaron los Defias. Estos, a las ordenes de Edwin Van Cleef, iban a tomar Ventormenta a la fuerza y destruirla, en venganza por un hecho del pasado. La resistencia contra los Defias la lidera Gryan Mantorrecio, líder de "La Milicia", un grupo de campesinos dispuestos a recuperar sus tierras.
Cuando Aleera y los demás llegan, se encuentran un paraje desolador, aunque con cierto brillo de esperanza.
-Yuki, - Dijo Aleera - ¿Cómo pueden los Defias atacar a esta pobre gente? ¿Porqué el Rey Varian no hace nada por ellos?
- No es que Varian no haga nada - Interrumpió Inusuke. - Varian esta atado de pies y manos por los Nobles. Todo esto entre los Defias y Ventormenta se remonta a la reconstrucción, pero ya habrá tiempo de contarlo.
Cuando llegan a la Colina del Centinela, Gryan Mantorrecio acude a saludarles.
- Por la luz, pensé que nunca llegarían. - Dijo Gryan, bastante aliviado. - Hemos logrado atrapar a dos de ellos, uno ha contado todo lo que sabe, pero el otro se resiste a hablar.
- Gryan, - Dijó Raydra, convencida. - Déjamelo a mi.
Raydra entró en la torre, y pasó un largo rato mientras esperaban, cuando de repente, Raydra salió junto a otra persona más con una armadura similar.
-Listo - Dijo Raydra sacudiendose los guantes. - La ladronera está en el establo de Arroyo de la Luna. Lo que lamento es no haber podido salvar su vida.
-No importa. - Dijo Xeladriel, bastante exaltado. - Cuantos más asesinos de inocentes mueran, mejor para esta gente.
Mientras Xeladriel seguía echando pestes de los Defias y comparandolos con los "okupas" de Gnomeragan, Aleera se fijó en el joven que estaba al lado de Raydra.
- Tu no eres... - Dijo Aleera. - ¿Vann?
- ¿Aleera? - Preguntó el muchacho, sorprendido.
- ¡Vann! ¡Cuanto tiempo! ¿Que haces aqui?
- Bolvar me mandó venir a comprobar el terreno. ¿Y tu, que haces aqui?
-Veníamos a por un pergamino que guarda Van Cleef, que nos hace falta para poder activar el Portal Oscuro... ¿Porqué llevas una armadura como la de Raydra?
- Puesss...
- Raydra, - Interrumpió Aleera. - ¿Los humanos tambien pueden ser miembros de La Guardia?
- Generalmente no. - Dijo Raydra. - Pero en este caso, Malfurion hizo una excepción dada la peligrosa naturaleza de la misión, y contactó con Varian para que nos cediese a uno de sus mejores soldados.
-¡NO NECESITO PROTECCIÓN! - Bramó Aleera, y dicho esto, huyó.
Aleera se alejó mucho de la Colina del Centinela y las granjas, y llegó a la costa, que al contrario que el resto de la comarca, parecía lleno de vida. Dio un paseo largo por la playa, pero de repente, los murlocs se abalanzaron contra ella. Sacó su espada pensando que podría con ellos, pero eran demasiados. De repente, alguien saltó desde una colina y se puso delante de ella.
-Por esto es por lo que estoy aqui. - Dijo la figura y se lanzó con sus 2 espadas a por los murlocs, a la vez que le pedía a Aleera que le ayudase contra ellos.
Terminada la pelea, Aleera, algo cansada, se acerca a Vann.
- ¿Me estabas siguiendo? - Inquirió
- Más o menos. Como dijo Raydra, estoy aqui para protegerte.
- Espero que la luz le acogiese. En una exploración por Tirisfal, la Plaga nos emboscó y acabaron con el. Sólo espero que no le hayan convertido.
- Vann, yo... - Aleera, mientras mira hacia otro lado para ocultar su tristeza, ve a la entrada de una cueva a varios Defias vigilando la entrada. - Vann.. ¿puede ser aquello otra entrada secreta a la ladronera?
- ¿Quien sabe? Vamos a buscar a los demás, no hay tiempo que perder.
Mientras los 2 volvían a Colina del Centinela, desde una cueva rodeada de lava, alguien contemplaba a través de un orbe todo lo acontecido.
La historia de una de las elfas de la noche más poderosas de azeroth, y sus logros.
sábado, 26 de junio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
Interludio 1º - Kaelthas
Kaelthas Caminante del Sol, antiguo soberano de los elfos de sangre.
-Kaelthas... has venido...
-Revela tu rostro, demonio.
-Por favor, no hace falta ser tan rudo, amigo. Despues de todo, estamos en el mismo bando.
-¿Cómo se que puedo confiar en ti?
-¿No dije que vendría sólo? Como puedes ver, elfo, estoy solo, frente a ti y desarmado.
-Un demonio nunca va desarmado. Conozco vuestros trucos.
-En fin. Kaelthas, nosotros los Nathrezim estamos ya hartos de fingir que la Dama Oscura nos tiene controlados. Sabemos que quieres poder. Los Elfos ansiais el poder más que la propia vida.
-¿Que debo hacer?
-Desde el pozo del sol, queremos que invoques a Kil'Jaeden. Él limpiará el mundo de toda presencia inmunda e indigna de estar presente ante el gran Sargeras. A cambio, tendrás más poder del que ansias.
-¿Sólo eso?
-Ni Illidan, ni tu pueblo deben saber nada. Si Illidan lo descubre, usará la energía para destruirnos a todos, y tu pueblo de mataría antes de que acercases al pozo. Actuaremos con sigilo, y todos saldremos ganando.
-Dame 2 semanas y el pozo estará listo... socio.
El demonio soltó una retumbante carcaja y dijo:
-Kaelthas, en estas 2 semanas debes actuar como si no pasara nada. Nadie debe sospechar de ti.
Mientras Kaelthas volvía al Templo Oscuro, el Nathrezim decía para si mismo.
- Ninguna especie es inmune al poder. Siempre se ansía más del que se puede tener.
El Nathrezim se funde en las sombras, mientras que en Azeroth, alguien despierta de una pesadilla gritando.
jueves, 10 de junio de 2010
Capítulo 2 - De traidores y profecías.
Ventormenta es sin duda, despues de Lordaeron, la ciudad más importante de todo Azeroth, y la capital de la raza humana tras la caida de Lordaeron. En ella, los humanos conviven con las demás especies de todo Azeroth en armonía. Aleera nunca había ido, simplemente había escuchado las historias de su padre y de su tío, pero aun con lo que le contaban no se la imaginaba de ese tamaño.
-Aleera... - Dijo Malfurion - Es por aqui...
-Lo siento tio, es que... no estoy acostumbrada a salir de Darnassus - Dijo Aleera, asombrada. - Y yo que pensaba que Teldrassil era grande... - Aleera patea una piedra que parece golpear la pared, aunque se oye un "¡Ay!" y continua.- Yuki, ¿Vienes a menudo a Ventormenta?
-Antes venía más. -Respondió la draenisa.- En los tiempos de la 3ª guerra prácticamente pasamos la mayoría del tiempo aqui, esperando a la Plaga. Tras asegurarnos de que esta ciudad estaba a salvo de la Plaga, el Alto Aldor me mandó a Darnassus a vigilar en caso de que Illidan regresara de su exilio...
-Malfurion, - Preguntaba Raydra mientras Yuki hablaba con Aleera. - comprendo que Yuki venga al ser una veterana de la 3ª guerra y aparte sea una enviada del Alto Aldor. Pero, ¿Que pinta Aleera aqui?
-Raydra, - Respondió Malfurion, con aire tranquilo. - Cenarius me habló la noche anterior a la prueba. Me dijo como acabaría la prueba. Tambien me habló de un enemigo poderoso, destructor de mundos, aliado con un viejo amigo y un traidor. Luego me dijo que la persona que pasó la prueba contra el traidor sería la que liberaría a todo Azeroth de la plaga, y que sería decisiva en la lucha contra el traidor a la alianza y a los elfos de la noche.
El Rey Varian es una de las personas más poderosas de la alianza, y a la vez casi más grande que Malfurion en cuanto a tamaño. Pese a su imponente tamaño, Varian es una persona sabia y condescendiente. Junto a el van Lady Prestor y Bolvar Fondragon.
- Disculpadme si os he hecho venir con prisas, - Dijo Varian, con semblante preocupado. - Pero la situación lo requería. Katrana, por favor.
- Varios informes revelan que El Portal Oscuro se ha abierto. - Dijo Lady Prestor, con un semblante serio, ocultando un miedo y una preocupación que por lo visto compartían todos. - Hemos mandado una expedición al antiguo Bastión del Honor, pero por lo visto los datos no llegan aún.
Cuando parecía que Lady Prestor iba a hablar, aparecieron mágicamente 3 personas más: Jaina Valiente, Rhonin y un tercer mago que no llevaba una insignia del Kirin Tor, al contrario que los otros dos.
- Perdon por haceros esperar, pero tenemos finalmente datos de la expedición. - Dijo Jaina, con voz preocupada. - Szadek, cuando quieras.
- Nuestras fuerzas en Draenor han sido totalmente menguadas debido a incursiones de orcos diabólicos, eredar y demás razas. Y como intentando hurgar el dedo en la llaga, la horda se ha adentrado y esta por lo visto intentando acabar con nuestro último reducto alli.
-¿La Horda? Maldicion... - Gritó Varian.- Sabía que esos sucios orcos y sus aliados no eran de fiar. Debemos ir hacia allá pronto. No quiero tener que presidir funerales otra vez, esta vez presidiremos la victoria de la alianza frente a nuestros rivales.
-Disculpe, Rey - Dijo Aleera, temblando levemente al dirigirse al imponente Rey de Ventormenta. - Pero no sería tan fácil. Por historias que he leido, para atravesar el portal, haría falta un pergamino que el mismísimo Van Cleef robó a un Aojador de los Troll. Y entrar en las minas sería un suicidio, habría que entrar con mucho sigilo, y dudo que pudiesemos lograrlo.
-Malfurion, - Inquirió Varian -¿esta chiquilla no era tu sobrina?
-Si, - Respondio el Druida, pensativo. - Es mi sobrina Aleera Furiainvernal.
-Furiainvernal, eh? conozco a tu padre, es un gran hombre, y una de las personas a las que más respeto. Las minas de la muerte están en los páramos de poniente. Hablad con el jinete Dungan en el puesto de grifos y dadle esto de mi parte, os dejará gratis el viaje hacia...
-¡TU! - Gritó una voz que sonaba a Aleera. - ¡Maldita orejas picudas!
-¿E-es a mi? - Preguntó Aleera, muerta de miedo.
El salón de las entrevistas reales era enorme, con muchos pilares y escasamente iluminado al estar en la parte trasera del castillo. Aleera y los demás comenzaron a vigilar todos los angulos posibles.
-¡Antes me golpeaste con una piedra en la cabeza! ¿Te parece divertido atacar a gente por la espalda de esa manera?
-Yo, lo... lo.. lo siento, no sabía que había golpeado a alguien.
De repente apareció varios metros lejos de ella una sombra que echó a correr hacia ella. La sombra parecía empuñar un par de dagas y era la mitad de alta que la elfa de la noche. Pero Yuki, que situó la pezuña estratégicamente, derribó a la sombra, que tras dar varias vueltas, se disolvió dejando a la vista un enano que parecía estar levemente bebido.
-Mira quien es. - Dijo Inusuke, con una sonrisa en la cara. - Xeladriel, ¿otra vez bebiendo?
-¿Le conoceis? - Dijo Aleera respirando rápidamente. Lady Prestor no apartó la mirada en ningun momento de Aleera, como intentando ver algo a través de ella. - ¿Conoceis a este borracho?
-Xeladriel es pícaro, - Dijo Yuki - Y es a la vez uno de los pocos que sobrevivieron de Dun Modr a la invasión del clan de los Enanos Negros.
-Pues es perfecto para ese cometido. - Dijo Malfurion - Varian, disculpa que me vaya pero debor partir de inmediato hacia el Claro de Luna. Si lo que dices es cierto no Azeroth, todo lo que conocemos está en peligro.
Mientras malfurion se marchaba al Claro de Luna y Aleera, Yuki y los demás iban al puesto de grifos, Lady Prestor sospechosamente dibujó una sonrisa en su rostro.
-Aleera... - Dijo Malfurion - Es por aqui...
-Lo siento tio, es que... no estoy acostumbrada a salir de Darnassus - Dijo Aleera, asombrada. - Y yo que pensaba que Teldrassil era grande... - Aleera patea una piedra que parece golpear la pared, aunque se oye un "¡Ay!" y continua.- Yuki, ¿Vienes a menudo a Ventormenta?
-Antes venía más. -Respondió la draenisa.- En los tiempos de la 3ª guerra prácticamente pasamos la mayoría del tiempo aqui, esperando a la Plaga. Tras asegurarnos de que esta ciudad estaba a salvo de la Plaga, el Alto Aldor me mandó a Darnassus a vigilar en caso de que Illidan regresara de su exilio...
-Malfurion, - Preguntaba Raydra mientras Yuki hablaba con Aleera. - comprendo que Yuki venga al ser una veterana de la 3ª guerra y aparte sea una enviada del Alto Aldor. Pero, ¿Que pinta Aleera aqui?
-Raydra, - Respondió Malfurion, con aire tranquilo. - Cenarius me habló la noche anterior a la prueba. Me dijo como acabaría la prueba. Tambien me habló de un enemigo poderoso, destructor de mundos, aliado con un viejo amigo y un traidor. Luego me dijo que la persona que pasó la prueba contra el traidor sería la que liberaría a todo Azeroth de la plaga, y que sería decisiva en la lucha contra el traidor a la alianza y a los elfos de la noche.
El Rey Varian es una de las personas más poderosas de la alianza, y a la vez casi más grande que Malfurion en cuanto a tamaño. Pese a su imponente tamaño, Varian es una persona sabia y condescendiente. Junto a el van Lady Prestor y Bolvar Fondragon.
- Disculpadme si os he hecho venir con prisas, - Dijo Varian, con semblante preocupado. - Pero la situación lo requería. Katrana, por favor.
- Varios informes revelan que El Portal Oscuro se ha abierto. - Dijo Lady Prestor, con un semblante serio, ocultando un miedo y una preocupación que por lo visto compartían todos. - Hemos mandado una expedición al antiguo Bastión del Honor, pero por lo visto los datos no llegan aún.
Cuando parecía que Lady Prestor iba a hablar, aparecieron mágicamente 3 personas más: Jaina Valiente, Rhonin y un tercer mago que no llevaba una insignia del Kirin Tor, al contrario que los otros dos.
Los 5 que hablaron a nuestros héroes: Lady Prestor, Rey Varian, Bolvar, Rhonin, Jaina y Szadek.
- Nuestras fuerzas en Draenor han sido totalmente menguadas debido a incursiones de orcos diabólicos, eredar y demás razas. Y como intentando hurgar el dedo en la llaga, la horda se ha adentrado y esta por lo visto intentando acabar con nuestro último reducto alli.
-¿La Horda? Maldicion... - Gritó Varian.- Sabía que esos sucios orcos y sus aliados no eran de fiar. Debemos ir hacia allá pronto. No quiero tener que presidir funerales otra vez, esta vez presidiremos la victoria de la alianza frente a nuestros rivales.
-Disculpe, Rey - Dijo Aleera, temblando levemente al dirigirse al imponente Rey de Ventormenta. - Pero no sería tan fácil. Por historias que he leido, para atravesar el portal, haría falta un pergamino que el mismísimo Van Cleef robó a un Aojador de los Troll. Y entrar en las minas sería un suicidio, habría que entrar con mucho sigilo, y dudo que pudiesemos lograrlo.
-Malfurion, - Inquirió Varian -¿esta chiquilla no era tu sobrina?
-Si, - Respondio el Druida, pensativo. - Es mi sobrina Aleera Furiainvernal.
-Furiainvernal, eh? conozco a tu padre, es un gran hombre, y una de las personas a las que más respeto. Las minas de la muerte están en los páramos de poniente. Hablad con el jinete Dungan en el puesto de grifos y dadle esto de mi parte, os dejará gratis el viaje hacia...
-¡TU! - Gritó una voz que sonaba a Aleera. - ¡Maldita orejas picudas!
-¿E-es a mi? - Preguntó Aleera, muerta de miedo.
El salón de las entrevistas reales era enorme, con muchos pilares y escasamente iluminado al estar en la parte trasera del castillo. Aleera y los demás comenzaron a vigilar todos los angulos posibles.
-¡Antes me golpeaste con una piedra en la cabeza! ¿Te parece divertido atacar a gente por la espalda de esa manera?
-Yo, lo... lo.. lo siento, no sabía que había golpeado a alguien.
De repente apareció varios metros lejos de ella una sombra que echó a correr hacia ella. La sombra parecía empuñar un par de dagas y era la mitad de alta que la elfa de la noche. Pero Yuki, que situó la pezuña estratégicamente, derribó a la sombra, que tras dar varias vueltas, se disolvió dejando a la vista un enano que parecía estar levemente bebido.
-Mira quien es. - Dijo Inusuke, con una sonrisa en la cara. - Xeladriel, ¿otra vez bebiendo?
-¿Le conoceis? - Dijo Aleera respirando rápidamente. Lady Prestor no apartó la mirada en ningun momento de Aleera, como intentando ver algo a través de ella. - ¿Conoceis a este borracho?
-Xeladriel es pícaro, - Dijo Yuki - Y es a la vez uno de los pocos que sobrevivieron de Dun Modr a la invasión del clan de los Enanos Negros.
-Pues es perfecto para ese cometido. - Dijo Malfurion - Varian, disculpa que me vaya pero debor partir de inmediato hacia el Claro de Luna. Si lo que dices es cierto no Azeroth, todo lo que conocemos está en peligro.
Mientras malfurion se marchaba al Claro de Luna y Aleera, Yuki y los demás iban al puesto de grifos, Lady Prestor sospechosamente dibujó una sonrisa en su rostro.
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