sábado, 26 de junio de 2010

Capítulo 3 - Páramos de Poniente

Los Páramos de Poniente son una sombra de lo que eran en la antigüedad. En estas tierras la agricultura y la ganadería eran lás únicas fuentes de ingresos en unas familias que intercalaban la vida en el campo con la vida en Arroyo de la Luna, la aldea de Páramos y una aldea próspera, hasta que llegaron los Defias. Estos, a las ordenes de Edwin Van Cleef, iban a tomar Ventormenta a la fuerza y destruirla, en venganza por un hecho del pasado. La resistencia contra los Defias la lidera Gryan Mantorrecio, líder de "La Milicia", un grupo de campesinos dispuestos a recuperar sus tierras.

Cuando Aleera y los demás llegan, se encuentran un paraje desolador, aunque con cierto brillo de esperanza.

-Yuki, - Dijo Aleera - ¿Cómo pueden los Defias atacar a esta pobre gente? ¿Porqué el Rey Varian no hace nada por ellos?
- No es que Varian no haga nada - Interrumpió Inusuke. - Varian esta atado de pies y manos por los Nobles. Todo esto entre los Defias y Ventormenta se remonta a la reconstrucción, pero ya habrá tiempo de contarlo.

Cuando llegan a la Colina del Centinela, Gryan Mantorrecio acude a saludarles.

- Por la luz, pensé que nunca llegarían. - Dijo Gryan, bastante aliviado. - Hemos logrado atrapar a dos de ellos, uno ha contado todo lo que sabe, pero el otro se resiste a hablar.

- Gryan, - Dijó Raydra, convencida. - Déjamelo a mi.

Raydra entró en la torre, y pasó un largo rato mientras esperaban, cuando de repente, Raydra salió junto a otra persona más con una armadura similar.

-Listo - Dijo Raydra sacudiendose los guantes. - La ladronera está en el establo de Arroyo de la Luna. Lo que lamento es no haber podido salvar su vida.
-No importa. - Dijo Xeladriel, bastante exaltado. - Cuantos más asesinos de inocentes mueran, mejor para esta gente.

Mientras Xeladriel seguía echando pestes de los Defias y comparandolos con los "okupas" de Gnomeragan, Aleera se fijó en el joven que estaba al lado de Raydra.

- Tu no eres... - Dijo Aleera. - ¿Vann?
- ¿Aleera? - Preguntó el muchacho, sorprendido.
- ¡Vann! ¡Cuanto tiempo! ¿Que haces aqui?
- Bolvar me mandó venir a comprobar el terreno. ¿Y tu, que haces aqui?
-Veníamos a por un pergamino que guarda Van Cleef, que nos hace falta para poder activar el Portal Oscuro... ¿Porqué llevas una armadura como la de Raydra?
- Puesss...
- Raydra, - Interrumpió Aleera. - ¿Los humanos tambien pueden ser miembros de La Guardia?
- Generalmente no. - Dijo Raydra. - Pero en este caso, Malfurion hizo una excepción dada la peligrosa naturaleza de la misión, y contactó con Varian para que nos cediese a uno de sus mejores soldados.
-¡NO NECESITO PROTECCIÓN! - Bramó Aleera, y dicho esto, huyó.

Aleera se alejó mucho de la Colina del Centinela y las granjas, y llegó a la costa, que al contrario que el resto de la comarca, parecía lleno de vida. Dio un paseo largo por la playa, pero de repente, los murlocs se abalanzaron contra ella. Sacó su espada pensando que podría con ellos, pero eran demasiados. De repente, alguien saltó desde una colina y se puso delante de ella.

-Por esto es por lo que estoy aqui. - Dijo la figura y se lanzó con sus 2 espadas a por los murlocs, a la vez que le pedía a Aleera que le ayudase contra ellos.

Terminada la pelea, Aleera, algo cansada, se acerca a Vann.

- ¿Me estabas siguiendo? - Inquirió
- Más o menos. Como dijo Raydra, estoy aqui para protegerte.
- Espero que la luz le acogiese. En una exploración por Tirisfal, la Plaga nos emboscó y acabaron con el. Sólo espero que no le hayan convertido.
- Vann, yo... - Aleera, mientras mira hacia otro lado para ocultar su tristeza, ve a la entrada de una cueva a varios Defias vigilando la entrada. - Vann.. ¿puede ser aquello otra entrada secreta a la ladronera?
- ¿Quien sabe? Vamos a buscar a los demás, no hay tiempo que perder.

Mientras los 2 volvían a Colina del Centinela, desde una cueva rodeada de lava, alguien contemplaba a través de un orbe todo lo acontecido.

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