Kaelthas Caminante del Sol, antiguo soberano de los elfos de sangre.
-Kaelthas... has venido...
-Revela tu rostro, demonio.
-Por favor, no hace falta ser tan rudo, amigo. Despues de todo, estamos en el mismo bando.
-¿Cómo se que puedo confiar en ti?
-¿No dije que vendría sólo? Como puedes ver, elfo, estoy solo, frente a ti y desarmado.
-Un demonio nunca va desarmado. Conozco vuestros trucos.
-En fin. Kaelthas, nosotros los Nathrezim estamos ya hartos de fingir que la Dama Oscura nos tiene controlados. Sabemos que quieres poder. Los Elfos ansiais el poder más que la propia vida.
-¿Que debo hacer?
-Desde el pozo del sol, queremos que invoques a Kil'Jaeden. Él limpiará el mundo de toda presencia inmunda e indigna de estar presente ante el gran Sargeras. A cambio, tendrás más poder del que ansias.
-¿Sólo eso?
-Ni Illidan, ni tu pueblo deben saber nada. Si Illidan lo descubre, usará la energía para destruirnos a todos, y tu pueblo de mataría antes de que acercases al pozo. Actuaremos con sigilo, y todos saldremos ganando.
-Dame 2 semanas y el pozo estará listo... socio.
El demonio soltó una retumbante carcaja y dijo:
-Kaelthas, en estas 2 semanas debes actuar como si no pasara nada. Nadie debe sospechar de ti.
Mientras Kaelthas volvía al Templo Oscuro, el Nathrezim decía para si mismo.
- Ninguna especie es inmune al poder. Siempre se ansía más del que se puede tener.
El Nathrezim se funde en las sombras, mientras que en Azeroth, alguien despierta de una pesadilla gritando.
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